un día decís me las tomo, y no mostraste nada; ahora alquilás el amor, te excitaban otras cosas; ibas a cambiar el mundo, y no cambiaste nada; hay que remar igual en subida que en la bajada, lo mismo es errarle a la salida que a la llegada; cuando todo estaba oscuro, ¡ay como brillaba tu alma! hoy se apagaron tus luces, ya no te brilla nada; me convencías de todo, me transmitías confianza, de todo eso que era tuyo, ya no te queda nada; ya no sobran como antes las ganas de abrazarte, ya no sobran como antes las ganas de mirarte; ni de abrazarte, ni de mirarte; y no mostraste nada; y no cambiaste nada; ya no te brilla nada; ya no te queda nada...